La ermita en el siglo XVI: 1553-1599

Escudo Orden de Santiago

A partir de los años centrales del siglo XVI (1553-1556), la información sobre la ermita de Nuestra Señora de Barbaño se nos abre en una rica visión histórica pues los visitadores, que recordemos están describiendo de primera mano aquello que ven convirtiéndose en testigos documentales excepcionales.

Situada como ya hemos dicho la mencionada ermita en la Dehesa del mismo nombre, «Barbaño» evolución de la palabra castella Barvanna (la «ñ» no existía en los siglos XV al XVIII), es decir, Bar-, «hijo-a de…» y Anna, en referencia al río Guadiana por tanto, Hija del Anas o Hija del Agua. Dicha ermita se encuentra a media legua de Montijo (la palabra legua abarca normalmente distancias que van de los 4 a los 7 kms.). Estaba formada en estos momentos por una sola capilla ya finalizada en 1556 la cual aparece cubierta por una techumbre de pino y caña. Estamos pues ante la descripcion más primitiva y antigua de la ermita.

Una sola capilla…

Pero ya es en estos años cuando la ermita conoce sus primeras remodelaciones pues junto a esa única capilla se nos indica que «junto a ella, el cuerpo se va faziendo». Unimos a ello la información económica que nos aparece en la mencionada visita y afirmamos que, de los beneficios económicos que en estos momentos se obtiene, la primera mayordomía documentada recae en García Sánchez de Juan, …»limosnero de ella.»

La ermita movió económicamente entre los años 1553 a 1555 un total de 12.133 maravedíes, dinero que por mandato de los visitadores fue destinado a la continuación de las obras con la finalidad que éstas fueran acabadas. Incluso la misma mayordomía nacida en torno a los años de 1553, controla los movimientos económicos en el sentido de la necesidad de ampliaciones ante el crecimiento de la advocación y el amor a la imagen de María Santísima de Barbaño lo ue sin duda influirá en el esplendor y desarrollo de su culto.

Transformaciones en la segunda mitad del siglo XVI: 1556-1559

Estamos ante unas fechas cruciales no ya solo para la vida de la ermita y su advocación mariana sino para la propia vida de Montijo. A partir del año 1549, se produce la desmembración del territorio de la Orden de Santiago por los reales decretos de Carlos V para la venta y concesión de mercedes y privilegios de manera que todo lo concerniente a Montijo pasará a manos de los marqueses de Villanueva del Fresno.

Crucero que muestra el escudo de los Portocarrero. Foto Manuel Cuerpo Rocha