¿Dónde puedo encontrar la Paz?

«Junto a María, aquella que nos lleva directa a Jesús que es quien trae La Paz»

¡Cuántas veces no nos hemos preguntado esto mismo? ¿Dónde puedo encontrar yo la paz? Es cierto que en ocasiones buscamos o mejor dicho, equivocamos paz con soledad. Igual de cierto es que para encontrar esa paz que todos deseamos, necesitamos de sosiego pero no por ello de esa soledad, aunque también pueda ser buena compañera en algunos momentos.

La ermita de Nuestra Señora de Barbaño es un buen lugar para encontrar esta paz. Tras un pequeño camino a modo de peregrinación personal, justo el tiempo para poder encontrarnos con nosotros mismos, llegamos a esta ermita situada a unos kilómetros de Montijo y metida ya en la población de Barbaño más aún, es lo primero que nos encontramos de Montijo a Barbaño: bonito recorrido para encontrar la paz.

Si lo hacemos al amanecer con la llegada del día, nos podemos adentrar en eso que llaman desde la oración aurora de salvación para que así, de Montijo a Barbaño hagamos nuestro propio tiempo de Adviento, esperando llegar ansiosamente a la ermita y sentarnos ante nuestra Madre y Patrona.

A veces, en las cosas más insignificantes podemos encontrarnos con es paz. Sentados ante ella, María. Seguro que esperó, ansiosa y confiada que las promesas dadas por Dios se cumpliesen. Sólo porque encontró la paz en la oración y en la confianza en Dios.

Nuestra ermita es espacio de reflexión, sentimiento de amor y unidad porque desde ella, en ella pero a través de Ella, todos queremos unirnos en un tiempo que se nos antoja sencillo, dulce y lleno precisamente de eso, de…paz.

Se imaginan los siglos y siglos que los montijanos hemos buscado en esta ermita ese momento íntimo de diálogo y de paz. Cuántas oraciones no han sido elevadas al Padre por intercesión de María. Pero la ermita, es también casa de todos, nos sentimos como en las nuestras que hemos de tenerlas cuidadas, adecentada y bien preparada sobre todo porque el gran acontecimiento que nos ha de venir: la Natividad de Jesús.

Escuchaba hace unos días en una celebración dominical pedir «por la celebración de la Navidad cristiana». Entendiendo el sentido de la frase me decía, «¿hay Navidad que no sea cristiana?» Igualmente nos podemos preguntar: «¿puede un cristiano encontrar la paz fuera de un lugar santo? Obviamente puede que sí pero, qué mejor sitio que junto a la Madre, al lado de ella que nos mira tiernamente y sostiene en su mano al que es Rey de la Paz.

Esta Navidad, no te olvides de visitar el santuario mariano de Nuestra Señora de Barbaño. Siéntate junto a María, tu patrona. Paséate por su atrio; descansa en sus portales; admira la belleza de lo que Dios desde hace siglos ha puesto para tu bien y transmite a los tuyos, especialmente a los pequeños, los que de generación en generación viene sucediendo, que María de Barbaño se te aparece en tu corazón para que así, de generación en generación, la que es casa de nuestra Patrona, sea mantenida por todos los que la amamos: ¿No cuidarías la casa de tu madre, tu casa?

Feliz y provechoso «Tiempo de Adviento»

Desde la ermita de Barbaño: nuestra casa

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