María de Barbaño en el «Adviento»

«Bienvenida a cada uno de nuestros hogares en este Tiempo de Esperanza»

Santa María de Barbaño, Patrona de Montijo@

María juega un papel fundamental en la Historia de la Salvación pero siempre teniendo desde ella como centro a Cristo. Hemos comenzado el Tiempo Litúrgico del Adviento, ese tiempo de espera y de esperanza, de preparación y de entrega total ante la llegada de Cristo en su Pascua de Navidad: El Señor pasará naciendo en cada uno de nosotros.

Desde el Concilio Vaticano II (1962-1965), se nos recuerda que en María concuerdan las esperanzas mesiánicas anunciadas en el Antiguo Testamento: «Con ella, excelsa hija de Sión, tras larga espera de la promesa, se cumple la plenitud de los tiempos y se inaugura una nueva Economía, cuando el Hijo De Dios asumió de ella la naturaleza humana para librar al hombre del pecado mediante los misterios de su carne» (Lumen Gentium, 55).

Los montijanos veneramos a María bajo la adveración de Nuestra Señora de Barbaño y en ella vemos más cercanas todas esas promesas de las que las Sagradas Escritura nos hablan: porque el montijano ve en Santa María de Barbaño el modelo sublime de las actitudes propias de este tiempo que hemos empezado a vivir que es el Adviento: vemos en ella su confianza en la Palabra de Dios, que cumple las promesas y vemos en nuestra Patrona, la disponibilidad de acoger al Señor que viene. Por todo eso, Benedicto XVI la llamó «Mujer del Adviento» (Ángelus 28-11-2010), así la propone y así debemos ver los montijanos a María Santísima de Barbaño en estos momentos, como el mejor modelo litúrgico.

También Pablo VI, en su encíclica sobre el culto mariano, indica la profunda relación existente entre el Adviento y María: «La liturgia de Adviento, uniendo la espera mesiánica y la espera del glorioso retorno de Cristo al admirable recuerdo de la Madre, presenta un feliz equilibrio cultual que puede ser tomado como norma para impedir toda tendencia a separar el culto a la Virgen de su necesario punto de referencia: Cristo. Resulta así que este periodo, como han observado los especialistas en liturgia, debe ser considerado como un tiempo particularmente apto para el culto de la Madre del Señor» (Marialis Cultus, 3-4).

¿Qué espero de tí Madre de Barbaño como montijano en este Adviento?

Esperamos todos y cada uno de los montijanos de María de Barbaño que nos ayude en la Liturgia de Adviento, a verla presente en los textos bíblicos y en las oraciones, subrayando el paralelismo Adán-Cristo y Eva-María, muy común en los Santos Padres. Los textos de la liturgia de las horas también la citan e invocan desde el principio. Ya al final del Adviento, la figura de María se une de una manera indisoluble con el cumplimiento de las promesas y la llegada del tiempo esperado. En el Oficio de Lectura se proponen dos importantes textos de san Ireneo (sobre Eva como antitipo de María) y del beato Isaac de Stella (sobre María como tipo de la Iglesia).

Las actitudes de María de Barbaño se convierten en el modelo que los cristianos montijanos deben seguir para vivir el Adviento: su fe, su silencio, su oración, su alabanza agradecida al Padre, su disponibilidad a la voluntad de Dios y al servicio. Las fiestas de la Inmaculada, de Nuestra Señora de Guadalupe y de Nuestra Señora de la Esperanza, celebradas en el corazón de este tiempo litúrgico, subrayan aún más la relación de María con el Adviento, tal como recuerda la Congregación para el Culto Divino y especialmente cuando ahora, al acercarnos a la ermita y sentarnos ante ella, ante la Madre y Patrona de Montijo podamos en la próxima solemnidad de la Inmaculada decirle a Santa María de Barbaño:

«La Concepción purísima y sin mancha de María, en cuanto preparación al nacimiento de Jesús, se armoniza bien con algunos temas principales del Adviento: nos remite a la larga espera mesiánica y recuerda profecías y símbolos del Antiguo Testamento, empleados también en la liturgia del Adviento […] acrecienta en buena medida la disposición para recibir al Salvador» (Directorio, 102).

Madre buena de Barbaño, acrecienta en cada uno de nosotros en este Tiempo de Esperanza el deseo de recibir en nuestros corazones el gozo de tu hijo. María de Barbaño, es una manera nueva de decirte: ¡Bienvenida a cada uno de nuestros hogares!

¡Viva la Virgen de Barbaño,
Patrona de Montijo!

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